jueves, 16 de diciembre de 2010

FANDANGO FRONTERIZO EN CIUDAD JUÁREZ


La época presente ha intentado en contra nuestra una de las empresas más desastrosas que se hayan podido intentar: nos ha inhibido socialmente, ¿y cómo no?

Nadie es capaz de soportar el desastre a diario, por fuerza debe inhibirse, privarse en el caparazón aquel al que no entra la violencia pero del cual tampoco sale nada que la resista visiblemente.

"Ya es resistencia suficiente sobrevivir diario la masacre", podría decirse. Y sí. Es resistencia. Pero necesitamos algo más que eso.

Decía Soledad Puértolas que lo bueno de las dictaduras es que facilitaban la identificación del enemigo, que ahora el espectro que nos acecha ha logrado difuminarse de tal manera, y esto lo digo yo, que es como un gas disperso, penetrado en todas partes.

En Chihuahua arrancaron con tesón las kaminatas contra la muerte, luego en Juárez estudiantes y simpatizantes organizaron el Foro contra la violencia y la militarización, por una cultura diferente, con el sabido ataque que sufrió en su inicio, y por el cual aún es delicada la salud del compañero y estudiante Darío Álvarez.

En Chihuahua se ha celebrado la Primera Asamblea ciudadana del Movimiento por la Paz y la Vida Digna, que contiene entre sus integrantes una diversidad de personas tal que maravilla por sus aristas. Este Movimiento impulsa 13 mandatos que como ciudadanía libre y comprometida, exige a su gobierno.

Y ahora, somos cómplices y espectadores aquí del Primer Fandango Fronterizo en Ciudad Juárez, jóvenes de Veracruz y Estados Unidos, vienen a contribuir con su música explosiva y contagiosa a una propuesta alternativa de ejercicio ciudadano. Una que no sea agobiante por sus pocos alcances, sino que en sí misma contenga el fin del evento, la alegría. La música nos brinda en sus acordes la posibilidad de sonreír y disfrutar con lo que estamos haciendo, nos regala benévolamente la posibilidad de hacer lo que hacemos con alegría.

Si en esta ocasión reivindicamos los derechos humanos lo hacemos cantando, si exigimos la más primordial seguridad humana lo hacemos bailando, si nos reunimos a compartir y organizarnos para decir YA BASTA, lo hacemos sonriendo, y de esta manera, de está única manera, lo que hacemos lo podremos hacer por mucho tiempo, el tiempo necesario para una transformación radical en la que las mayorías dicten el curso que deben seguir sus pueblos y sus países.

A pesar de que el monstruo al acecho sea difícil de ubicar, el son jarocho llega a cantar en verso, que la alegría no se puede mendigar, sino que se debe arrebatar.

Sea pues esta fresca y novedosa iniciativa, la que nos permita plantear que la resistencia al montruo-gas que ha intentado colarse en cada rincón de nuestro estado, sea más que él. Que sea el aire que lo abarca todo, el que anda libre y que se atreve, y entre tanto atrevimiento lleva en su camino las coplas de una jarana en resistencia.

Nithia Castorena

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